Soberanía Alimentaria

“Soberanía Alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo. Esto pone a aquellos que producen, distribuyen y consumen alimentos en el corazón de los sistemas y políticas alimentarias, por encima de las exigencias de los mercados y de las empresas. Defiende los intereses de, e incluye a, las futuras generaciones. Ofrece una estrategia para hacer frente al comercio libre y corporativo y para encauzar los sistemas alimentarios, agrícolas, pastoriles y pesqueros para que pasen a estar gestionados por los productores y productoras locales. La soberanía alimentaria da prioridad a las economías locales y a los mercados locales y nacionales, y otorga el poder a los campesinos y a la agricultura familiar, la pesca artesanal y el pastoreo tradicional, y coloca la producción alimentaria, la distribución y el consumo sobre la base de la sostenibilidad medioambiental, social y económica. La soberanía alimentaria promueve el comercio transparente, que garantiza ingresos dignos para todos los pueblos, y los derechos de los consumidores y consumidoras a controlar su propia alimentación y nutrición. Garantiza que los derechos de acceso y gestión de la tierra, de los territorios, del agua, las semillas, el ganado y la biodiversidad, estén en manos de aquellos que producen los alimentos. La soberanía alimentaría supone nuevas relaciones sociales libres de opresión y desigualdades entre los hombres y mujeres, pueblos, grupos raciales, clases sociales y generaciones.”

Declaración de Nyeleni, Foro Internacional por la Soberanía Alimentaria, Mali, 2007.

www.viacampesina.org

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lunes, 1 de noviembre de 2010

Agroecología y soberanía alimentaria

Simplicidad Voluntaria y Decrecimiento



Propuestas para el decrecimiento desde la actividad agropecuaria.

Daniel López García y Mireia Llorente Sánchez, Área de Agroecología y Soberanía Alimentaria, Ecologistas en Acción

La agroecología, junto con el concepto de soberanía alimentaria, constituyen un arsenal ideológico y práctico que permite cuestionar la insostenibilidad de la actividad agraria industrial. Pero, más que eso, ambos conceptos marcan una línea de trabajo hacia la sostenibilidad y el decrecimiento, en la medida que alientan el autoabastecimiento, respetan la biodiversidad o potencian los canales cortos de comercialización.

El crecimiento económico se ha querido vincular a una mayor justicia social y distribución de la riqueza, y se ha abanderado incluso en defensa del cumplimiento de los derechos humanos. Sin embargo, es claro que dicho crecimiento no ha tenido estas consecuencias positivas de forma generalizada, más bien al contrario. En particular, en el medio rural “el crecimiento económico ha traído como consecuencia una profunda transformación (entre otras) del campo y de las sociedades campesinas, de acuerdo a los lineamientos de los conceptos capitalistas sobre la tierra, la agricultura y la crianza de los animales” .

La industrialización de la actividad agraria ha sido impulsada por medio de la denominada Revolución Verde, caracterizada por un paquete tecnológico igual para todo el planeta, compuesto por pesticidas y fertilizantes químicos, semillas híbridas (y frecuentemente transgénicas), regadíos masivos, una fuerte mecanización y uso de combustibles fósiles. Desde mediados del siglo XX, la Revolución Verde prometió acabar con el hambre en el mundo, combinando la tecnologización de la producción agraria, su mercantilización y la globalización de los canales de comercialización agroalimentarios.

Sin embargo, tras más de medio siglo de implementación, hoy sabemos que la Revolución Verde no era lo que parecía: el número de personas hambrientas no para de crecer y millones de personas se ven obligadas cada año a emigrar a las ciudades de todo el planeta, ya que las tierras en las que habitaban hoy se destinan a la agroexportación, mientras los mercados locales quedan desabastecidos. A su vez, la Revolución Verde ha generado importantes problemas ambientales: deforestación y desertificación que han contribuido al cambio climático; contaminación y agotamiento de suelo y acuíferos; pérdida de biodiversidad cultivada; y lo que resulta más absurdo, la generalización de la alimentación basura.


Ante la actual crisis alimentaria y ecológica, los países ricos y los organismos internacionales vuelven a proponer como solución el aumento de la producción y el fomento del paquete tecnológico que incorpora las semillas transgénicas y garantiza a las mismas multinacionales un incremento del consumo de agroquímicos. Frente a esta propuesta, construida alrededor del concepto de seguridad alimentaria, la soberanía alimentaria se ha convertido en estandarte de diversas organizaciones y movimientos sociales como estrategia frente a la noción dominante de desarrollo. De este modo, se lanza el debate más allá de lo agropecuario, incorporando los aspectos culturales y, sobre todo, el cuestionamiento de la base misma del sistema capitalista. La soberanía alimentaria, en resumen, cuestiona el actual modelo agroalimentario y la pérdida de control de la población sobre el mismo, al tiempo que propone los canales cortos de comercialización y las producciones ecológicas como alternativas de sustentabilidad social y ecológica.

La agroecología: una propuesta hacia la sostenibilidad

En el Estado español, la agricultura ecológica cubre actualmente un 5% de la superficie cultivada, con crecimientos anuales que superan el 10%, y supone una alternativa importante para muchas pequeñas explotaciones agrarias. Sin embargo, lo que representaba de alternativa sociopolítica y de movimiento social, ha sido eclipsado por su exitosa irrupción en el gran mercado, manejado por las grandes superficies de distribución agroalimentaria que actualmente controlan el 65% de la comercialización, y la mayor parte a través de marcas blancas.

Ampliando la noción de agricultura ecológica, la agroecología se define como el “manejo ecológico de los recursos naturales a través de formas de acción social colectiva que presentan alternativas al actual modelo de manejo industrial de los recursos naturales mediante propuestas, surgidas de su potencial endógeno, que pretenden un desarrollo alternativo desde los ámbitos de la producción y la circulación alternativa de sus productos, intentando establecer formas de producción y consumo que contribuyan a encarar la crisis ecológica y social, y con ello a enfrentarse al neoliberalismo y a la globalización económica”. Esta definición ofrece varias claves de cara a construir modelos sociales que reduzcan el metabolismo social y sus impactos socioecológicos negativos. Claves que gravitan en torno a lo colectivo y lo local, y plantean alternativas a la lógica capitalista de la economía mercantil y el crecimiento ilimitado.

La agroecología se lleva a la práctica de muy diversas maneras, pero basadas en ella se encuentran nuevas formas de organización de los pequeños productores ecológicos con los numerosos grupos y cooperativas de consumo de todo el territorio. Estos grupos, si bien alcanzan una escasa importancia económica (unas 1.500 familias en Euskadi, 1.200 en Andalucía, 1.000 en Catalunya o en la Comunidad de Madrid), suponen un importante movimiento social por su amplia implantación territorial, su crecimiento constante y la diversidad de formas que adopta. Los colectivos más ideologizados (como aquellos incluidos dentro de lo que se ha llamado cooperativas agroecológicas, con referencia en el BAH! madrileño) y los más organizados están abriendo, a su vez, importantes espacios de encuentro, reflexión y acción política en aspectos como el consumo o el mercado agroalimentario –de lo local a lo global–, o en temas más concretos como el de las semillas o los transgénicos.

Los canales cortos de comercialización como propuesta de decrecimiento

Los mercados locales nos acercan hacia la relocalización de las economías y de los flujos de los medios de producción y los bienes de consumo, frente a la pérdida de control por parte de las comunidades locales que ha provocado la globalización agroalimentaria. Los beneficios ambientales asociados a la reducción de las distancias de transporte son directos: disminuir el consumo de petróleo, frenar la construcción de infraestructuras de transporte de alta capacidad, etc. También se hacen innecesarios los embalajes excesivos, que sólo encuentran su sentido al convertir en duradero y atractivo a un producto anónimo que se consume por igual en cualquier parte del planeta. Y de forma inversa, al reducir la escala del consumo, se hace posible el reaprovechamiento de los residuos y cerrar en mayor medida los ciclos ecológicos.

Por último, la eliminación de intermediarios en los circuitos económicos reduce ineficiencias en la distribución e incrementos innecesarios en los precios. La relación directa entre producción y consumo, dentro de una misma comunidad percibida mutuamente, nos protege de un sistema global de precios que oculta externalidades sociales y ecológicas de la circulación de las mercancías, y permite además el establecimiento de procesos sociales de valorización de los bienes y servicios, que recuperan así su valor de uso para una comunidad concreta.

Con el acortamiento de los canales comerciales se hacen innecesarios, además, ciertos servicios a la producción (marketing y publicidad, servicios a la distribución, logística y gestión de stocks, etc.), que en la práctica son la espina dorsal de la economía global, y que se llevan muy buena parte del precio final de los productos manufacturados, generando fugas de capitales desde lo local hacia la economía global.

En cualquier caso, a partir de un análisis de la economía desde la óptica del decrecimiento, la actividad agropecuaria aparece como una de las pocas actividades económicas imprescindibles para las sociedades humanas. Esta idea nos debe llevar a un análisis crítico de la estructura macroeconómica de nuestras sociedades, y en concreto del Estado español, en el que un 70% de la riqueza que se genera (medida a partir del PIB), proviene del sector servicios. Si tuviésemos que prescindir de algunas actividades económicas, porque no hay riqueza para pagarlas, sin duda todo este sector caería. Quizás debemos irnos preparando para posibles escenarios futuros en los que la escasez de petróleo, o directamente la escasez de dinero, nos obligue a cubrir nuestras necesidades por nosotros/as mismas (si es posible de forma comunitaria), cuando no podamos pagar los precios de la distribución comercial y los servicios al consumo. Y quizá no sea tan malo.

La crisis capitalista como tierra fértil para alternativas de sostenibilidad En cualquier caso, la crisis del sector de la construcción está haciendo que muchas personas del medio rural retomen la actividad agraria, aunque sea informalmente, ante la carencia de otras fuentes de ingreso. A su vez, cierto número de jóvenes (y no tan jóvenes) urbanos abandonan las ciudades para buscar formas de vida con menos gastos en el medio rural, ya sea porque allí es todo más barato, porque hay menor necesidad (y oferta) de consumo superfluo, o porque es más fácil cubrir ciertas necesidades (las alimentarias, por ejemplo, pero también otras más relacionadas con la sociabilidad) sin tener que recurrir al consumo, siendo posible la autoproducción. Los campos infrautilizados o abandonados se convierten, de repente, en una alternativa de subsistencia para aquellas personas que resultan excluidas del mercado en esta crisis.

Este proceso de recampesinización del que algunos/as hablan puede dejar de ser meramente marginal, y convertirse en un movimiento social de cambio en transición hacia modelos de sociedad más descentralizados y menos consumistas. El establecimiento de redes y alianzas entre movimientos sociales urbanos y pequeños agricultores/as ecológicos/as, neorrurales o no, puede facilitar, por un lado, la supervivencia de pequeñas experiencias productivas sostenibles. Y, por otro lado, una puerta abierta para conectar la ciudad con el campo, y permitir que más gente abandone un modo de vida, el urbano-industrial, profundamente insostenible.

Si bien las culturas rurales tradicionales han adolecido de profundos rasgos patriarcales y de injusticia social, que aún subsisten en gran medida, a la vez son portadoras de valores constituyentes de la sociedad que queremos, tales como el trabajo y la propiedad colectivas, el autoabastecimiento, la autonomía y la biodiversidad como estrategia para la seguridad y la estabilidad social y ecológica. En nuestras manos está la posibilidad de recuperar el conocimiento tradicional (el saber-hacer) para la sostenibilidad, antes de que las últimas generaciones de campesinos desaparezcan del territorio español; y con ellas las herramientas, las instituciones tradicionales comunales (que no públicas o estatales), las infraestructuras (acequias, molinos, caminos…), y las semillas y las razas ganaderas tradicionales asociadas.

Proyecto Ecoagroculturas El Proyecto de Fomento de la Agricultura Ecológica Ecoagroculturas (2009-2011) se está desarrollando en Extremadura, Castilla-La Mancha y Andalucía. Pretende mejorar la producción de las fincas ecológicas, facilitar la puesta en marcha de nuevas experiencias y favorecer la conversión al cultivo ecológico de fincas convencionales. Realiza una fuerte apuesta por los ciclos cortos de comercialización, y en este sentido dedica importantes recursos para el fomento del consumo de alimentos ecológicos, y para la conexión entre producción y consumo. Para lograr estos objetivos, se realizan acciones de sensibilización, formación y asesoría, tanto para la producción como para el consumo. Para

viernes, 28 de mayo de 2010

Haití: Monsanto y el Proyecto Vencedor


ALAI AMLATINA, 19/05/2010
La empresa estadounidense Monsanto donó semillas transgénicas a Haití. La denuncia se hizo el pasado 10 de mayo en un artículo escrito por el cura francés Jean-Yves Urfié, ex profesor de química del Collége Saint Martial, en Puerto Príncipe. “La empresa transnacional Monsanto está ofreciendo a los agricultores del país un regalo mortal de 475 toneladas de maíz transgénico, junto con fertilizantes asociados y pesticidas, que serán entregados gratuitamente por el Proyecto Winner (vencedor en inglés), con el respaldo de la embajada de Estados Unidos en Haití”, alertó Urfiè. Según él, la multinacional Monsanto ya comenzó a distribuir las semillas de maíz transgénicas en las regiones de Gonaives, Kenscoff, Pétion-Ville, Cabaré, Arcahaie, Croix-des-Bouquets y Mirebalais.

La fuerte repercusión de esa denuncia obligó al Ministro de la Agricultura de Haití, Joana Ford, a convocar a una rueda de prensa el pasado día 12 de mayo en Puerto Príncipe. "Haití no tiene la capacidad para administrar los OGM (Organismos Genéticamente Modificados)” afirmó el Ministro Ford antes de desmentir que la donación de la Monsanto sea de maíz transgénico. "Nosotros tomamos todas las precauciones antes de aceptar la oferta hecha por la multinacional Monsanto para hacer una donación de 475,947 kg de semillas de maíz híbrido y 2.067 kg de semillas de hortalizas. Debemos mencionar también que, en ausencia de una ley que reglamente la utilización de Organismos Genéticamente Modificados en Haití, no puedo permitir la introducción de semillas ‘Roundup Ready' o cualquier otra variedad de transgénicos", enfatizó el Ministro.

Según Ford, las semillas híbridas ofertadas por la Monsanto son adaptadas a las condiciones tropicales de Haití. La donación forma parte de una campaña del Ministerio de Agricultura para reactivar el sector agrícola después del terremoto del 12 de enero. Para ello, informa el Ministro, más de 65 mil hectáreas de tierra están siendo beneficiadas con tractores que preparan el suelo, fertilizantes, pesticidas y formación para los agricultores.

La propia Monsanto se vio obligada a pronunciarse sobre el caso. “Nosotros creemos que la agricultura es la clave para la recuperación a largo plazo de Haití”, afirmó la transnacional en nota publicada en su página de Internet. “Tras el desastre, la Monsanto donó dinero para la recuperación”, continúa la nota, “pero era evidente que la donación de nuestros productos - maíz y semillas de hortalizas de calidad - podría realmente hacer la diferencia en la vida de los haitianos”. Imbuida de este espíritu de generosidad fue que la mayor productora de semillas del mundo resolvió donar a Haití el equivalente a US$ 4 millones en semillas de maíz híbrido, repollos, zanahoria, berenjena, melón, cebolla, tomate, espinaca y sandía. 60 toneladas de esas semillas llegaron a territorio haitiano en la primera semana de mayo. Otras 70 toneladas arribarán a la capital de Puerto Príncipe el 13 de mayo. La previsión es que, para los próximos 12 meses, 345 toneladas más de semillas híbridas de maíz sean distribuidas a los agricultores del país.

Abriendo mercados

El terremoto del 12 de enero provocó la muerte de 300 mil personas y dejó sin techo a más de un millón de haitianos. Sus consecuencias fueron devastadoras. Pero, a pesar de haber alcanzado siete grados en la escala Richter, es poco probable que el terremoto haya quebrantado las estructuras de funcionamiento de una empresa transnacional como la Monsanto. La donación de las 475 toneladas de semillas híbridas puede ser promocionada como una acción de generosidad de la transnacional con el pueblo haitiano. Sin embargo, si se analizan las condiciones en las que esta donación ha sido efectuada, la generosidad se convierte en mera táctica empresarial para incrementar divisas.

El lucro de la Monsanto en el trimestre que cerró el 28 de febrero de 2010 fue de US$ 887 millones. En el mismo periodo del pasado año, su ganancia fue de US$ 1,09 billón, lo que significa una caída de 19%. Según el director ejecutivo de la transnacional, Hugh Grant, el principal motivo de esta caída fue la disminución en las ventas de herbicidas y productos químicos.

En una conferencia con analistas a inicios de abril, Grant afirmó que no podría recurrir al incremento de precios para revertir esta caída, ya que los agricultores no parecen dispuestos a pagar precios más altos por las nuevas líneas de semillas transgénicas, algunas de las cuales son dos veces más caras que las variedades más cultivadas hoy. "El retorno que estoy teniendo de los hacendados es que si nuestros precios fueran diferentes, la curva de adopción de las semillas será diferente", dijo Grant.

Al no ser posible subir el precio de sus productos, la única salida para la Monsanto es revertir la caída en su tasa de ganancia con la apertura de nuevos mercados consumidores. No es una casualidad que a poco menos de un mes de la conferencia de Hugh Grant, las semillas de la Monsanto arribaran a Haití.

Lo que no ha sido dicho ni por la Monsanto, ni por el Ministerio de la Agricultura haitiano, es que esas semillas híbridas de maíz sólo podrán cumplir sus promesas de productividad y adaptación al clima tropical haitiano si son tratadas con herbicidas, fertilizantes y productos químicos específicos, que no por casualidad son producidos por la propia Monsanto. Eso significa que los agricultores haitianos que reciban las semillas híbridas sólo conseguirán volverlas productivas si adquieran los herbicidas y fertilizantes de la Monsanto.

Además, las familias campesinas no podrán reaprovechar las semillas que broten de ese maíz, ya que una de las características de las semillas híbridas es que sólo su primera generación es adecuada para la siembra. Si quisieran continuar produciendo en la próxima siembra, los campesinos tendrían que comprar nuevas semillas de la Monsanto.

A ese ritmo, con el aumento del consumo de semillas y, consecuentemente, de herbicidas, fertilizantes y productos químicos de la Monsanto, la previsión del cura Jean-Yves Urfié podrá volverse realidad: “Pronto, habrá sólo semillas de la Monsanto en Haití. Entonces, será el fin de la independencia de los agricultores”.

Vencedor

La Monsanto no está sola en esta empresa. El transporte y toda la logística de distribución de las semillas en Haití está a cargo de otras dos empresas estadounidenses: la Kuehne + Nage Emergency and Relief Logistics y la UPS Foudation.

Ken Sternad, presidente de la UPS, insistió en pronunciarse sobre esta acción: “Como parte de nuestros esfuerzos continuos para apoyar la recuperación de Haití, la UPS tiene el orgullo de donar nuestros servicios a los barcos de semillas, ya que el país empieza a moverse en dirección a la construcción de un futuro sostenible".

Ese “futuro sostenible” de que habla Sternad y que viene atrayendo el interés de tantas empresas extranjeras está consolidado en el Proyecto Winner lanzado el 8 de octubre de 2009 por la USAID (Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional). El Proyecto Winner invertirá 126 millones de dólares en los próximos cinco años para construir una nueva infraestructura agrícola en Haití, con el objetivo de aumentar su productividad. Entre tanto, suministrará asistencia técnica especializada, además de servicios técnicos e insumos agrícolas, como pesticidas y fertilizantes.

Es por intermedio de este Proyecto que serán distribuidas las 475 toneladas de semillas de la Monsanto. De hecho, tales semillas no llegarán directamente a las manos de los campesinos haitianos. Ellas serán destinadas primeramente a las tiendas administradas por la USAID y después serán vendidas por un precio “significativamente reducido” a las familias campesinas. “Nuestra meta es alcanzar 10 mil agricultores en esta temporada”, informó Jean Robert Estime, director responsable por el Proyecto Winner. “Las semillas ayudarán a alimentar y suministrar oportunidades económicas para los agricultores, sus familias y la comunidad en general”.

Para comprender que tipo de “oportunidades económicas” son estas, hay que dilucidar cuáles son los actores que están atrás del Proyecto Winner. Su director responsable, Jean Robert Estime, sirvió como Ministro de Relaciones Exteriores durante los 29 años de la dictadura de Duvalier en Haití, época en que fueron asesinados más de 30.000 haitianos y el país abrió sus puertas a los productos alimentarios extranjeros. Gracias a esa apertura, Haití importa hoy el 80% de los alimentos que consume.

Arquitecta y coordinadora del Winner, la USAID es una agencia gubernamental estadounidense creada en 1961. Según su página oficial en Internet, tiene la misión de “promover los intereses de la política externa de Estados Unidos en la expansión de la democracia y de los mercados libres, mejorando la vida de los ciudadanos del mundo en desarrollo”. Con sede en Washington/DC, la USAID está presente en las cinco regiones del mundo. Su trabajo apoya “el crecimiento económico y los avances de la política externa de Estados Unidos”.

Nuevo terremoto

“Se trata de un nuevo terremoto más peligroso a largo plazo que el ocurrido el 12 de enero. No se trata de una amenaza, sino de un ataque muy fuerte a la agricultura campesina, a los campesinos y a las campesinas, a la biodiversidad, a las semillas criollas que estamos defendiendo, a lo que resta de nuestro medioambiente en Haití”, denuncia Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Mouvman Peyizan Papay (MPP) y miembro de la Vía Campesina haitiana.

Chavannes acusa al gobierno haitiano de estar aprovechando el terremoto para vender el país a las fuerzas imperialistas y a las empresas transnacionales. “No podemos aceptar eso”, advierte el dirigente campesino, “debemos iniciar ya la movilización contra este Proyecto, contra la Monsanto en Haití. Necesitamos una fuerte unidad en Haití y una fuerte solidaridad internacional para enfrentar a la Monsanto y todas las fuerzas de la muerte que quieren acabar con la soberanía total de este pequeño país que conquistó su independencia con la sangre de sus hijos y de sus hijas desde 1804”.

Como primer paso en este enfrenamiento, el MPP convocó a los campesinos a enterrar y quemar todas las semillas de maíz provenientes del Ministerio de la Agricultura. Además, una gran marcha está planificando la Vía Campesina de Haití para los próximos días 4 y 5 de junio, con ocasión del Día Internacional del Medio Ambiente. La marcha partirá de la región de Papay con destino a la ciudad de Hinche, capital del departamento Central. (Traducción ALAI)

- Thalles Gomes, periodista brasileño, desde Puerto Príncipe- Haití.
http://alainet.org/active/38266

lunes, 17 de mayo de 2010

Sentencia del Tribunal Permanente de los Pueblos


El Tribunal Permanente de los Pueblos condena a la Unión Europea por su complicidad en los delitos sociales y ecológicos de las transnacionales

El TPP alerta a la opinión pública sobre la violación de los derechos y la dignidad de las víctimas

Hoy se ha dado a conocer la sentencia del Tribunal Permanente de los Pueblos [1] que ha juzgado desde el pasado viernes 14, los ventisiete casos documentados de violaciones de derechos humanos cometidos por multinacionales europeas en América Latina con el apoyo de las instituciones y gobiernos de la Unión Europea.

En el acto celebrado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, el presidente del Tribunal, el magistrado español Perfecto Andrés Ibáñez, acompañado de otros miembros del jurado, ha presentado la sentencia que ha comentado Alirio Uribe, miembro del colectivo de abogados José Alvear Restrepo. Entre las alegaciones se pide "a los Estados miembros la adopción de normas nacionales que garanticen el acceso a su jurisdicción nacional civil y penal, por parte de las víctimas de abusos de derechos humanos o contra el medio ambiente, cometidos fuera de la Unión Europea por parte de una empresa o una de sus filiales con sede en un Estado miembro".

Según se cita en la sentencia, "a la vista de los casos examinados por el TPP, es posible identificar una estrecha relación de funcionalidad entre las políticas públicas de la Unión Europea y los intereses de las ETN en sectores estratégicos. Es evidente que las instituciones europeas son permeables a la acción de los lobbies empresariales, y que existe una relación de interdependencia y tráfico de influencias entre los sectores privado y público". Asimismo, se declara que "el derecho a la reparación es la garantía y reconocimiento de los derechos a la verdad y la justicia y no puede entenderse satisfecho cuando se sustenta en un marco de impunidad y olvido".

Esta sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos se ha convocado a propuesta de la Red Birregional "Enlazando Alternativas IV", dentro del programa de Actividades de la Cumbre Alternativa de los Pueblos que se clausuró el domingo en Madrid.

- El texto completo de la sentencia se encuentra en : www.enlazandoalternativas.org

- El dossier de prensa del TPP en el siguiente enlace : http://www.enlazandoalternativas.org/spip.php ?article653

- Enlace para descargar fotos del Tribunal, Foro, Manifestacion y Asamblea de Movimientos Sociales durante la Cumbre de los Pueblos Enlazando Alternativas 4 (14-18 Mayo, Madrid) : http://www.flickr.com/photos/tni/sets/72157623937949775/

Más información : +34 673973682 / +34 657910352 / +34 659365961

Nota de editor :

La sentencia del TPP no es solamente el resultado del trabajo de la Sesión Pública, que se ha desarrollado a lo largo de días muy intensos de manera totalmente independiente, en el contexto de la Cumbre de los Pueblos. Es la conclusión y expresión completa de una camino que a lo largo de 5 años ha implicado a una red de más de 300 grupos representativos de las poblaciones de América Latina y de Europa, comprometidos en un trabajo de colección de datos, testimonios, evidencias en todos los Países de América Latina y el Caribe para documentar la extensión y el impacto concreto de las políticas y de las prácticas cómplices de la UE y de sus ETNs sobre la vida y las posibilidades de autodeterminación de los pueblos de la Región.

Los más de 50 casos que han sido examinados por el TPP documentan dramáticamente el amplio espectro de violaciones cometidas que se confirman a lo largo de los años, gracias a un estado de substancial impunidad, nacional e internacional de todos los actores privados internacionales.

El TPP pone en evidencia que esta invisibilización de las víctimas y de los pueblos aún con respecto a principios e instrumentos de derecho vigentes, han sido considerados específicamente una característica cultural y política de los Países europeos, es la consecuencia de un acelerado y profundo cambio de paradigma que se expresa de manera ejemplar en la relación entre Europa y América Latina y el Caribe : a una reiteración formal de la adhesión a los principios del derecho corresponde una disociación sistemática de la prácticas.

La sesión del TPP de Madrid puede considerarse un modelo al documentar la complicidad, a través del análisis de los casos presentados, entre las transnacionales europeas y las instituciones de la Unión Europea, para dar prioridad exclusiva y obligatoriedad a las reglas económicas, evitando los compromisos jurídicos a favor de la autorregulación en cuanto al respeto del derecho internacional de los derechos humanos.

La orientación creciente de la Unión Europea en el sentido de privilegiar objetivos de competitividad y no brindar atención concreta a las evidencias sobre las consecuencias trágicas, aparece en total contradicción con los compromisos asumidos con el Tratado de Lisboa, que pretenden conformar su antigua vocación de ser cuna y modelo del derecho, como guía y término de referencia para la sociedad.

Retomando, calificando, articulando las acusaciones y las pruebas que han sido presentadas durante las diferentes sesiones por los testigos y los expertos que han contribuido, el TPP cumple con este dictamen que debe ser leído en todo su detalle, con su misión de traducir en términos de responsabilidad precisa de la Unión Europea y de las transnacionales las numerosas violaciones. Es tarea específica del TPP dar espacio prioritario no solamente a la denuncia de las violaciones sino a un futuro que debe ser posible. La situación presente no permite ilusiones. El TPP es perfectamente consciente que la resistencia, la lucidez, la conciencia de los pueblos son la única posible garantía de un futuro diferente. Las recomendaciones que se formulan no quieren llenar un vacío : son un cuadro de referencia donde hay obligaciones claras, posibilidades que debieran ser, pero no son, obvias. Se hacen propuestas de instrumentos de visibilidad, de afirmación, de lucha para los derechos de las víctimas, como marco de referencia para determinar si la Unión Europea y sus empresas transnacionales son capaces de decidir de manera clara e inequívoca entre los derechos de las víctimas y los derechos del mercado, y, bajo esa perspectiva poder juzgar su comportamiento.

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿De quién son estos olivos?

por Gustavo Duch
publicado hoy en Galicia Hoxe

¿Quiere ser agricultor? ¿Quiere ser agricultora? Bien, le explico las condiciones en un sector clave en el Estado español, la aceituna. Deberá estar en marcha a las 10h de la mañana. No se necesita mono de trabajo ni botas, con la indumentaria normal es suficiente. Se encontrará con las compañeras y compañeros de faena en la puerta de uno de los Carrefour de su localidad. Una vez allí se trata de cargar y comprar todas las garrafas de aceite disponibles de la oferta de 5 litros por 8,12€. Y así, repetir la operación en el resto de establecimientos de esta cadena. Hasta agotar los stocks o hasta colmar la furgoneta.
Ya tenemos los olivos atendidos, la aceituna vareada y recolectada, el procesamiento y el envasado resuelto. Rápido, sin riesgos, sin mirar al cielo, con lo que los costes de producción se reducen a 1,62€/litro aproximadamente.
Ahora falta encontrar comprador. Para ello han de dirigirse a la almazara correspondiente. Les pagarán a 2’10 euros por cada litro. Los números salen redondos, si en un día son capaces de recolectar digamos 1.250litros de aceite obtendrán unos beneficios de 600€. ¿Le parece duro el trabajo campesino?
Esta experiencia la realizaron 3 jóvenes cordobeses durante la presente campaña. Y expone una de las prácticas utilizadas en este caso por una gran superficie, otras veces lo organizan las grandes envasadoras, para ofrecer producto a precios en los que se permiten (teóricamente) perder dinero. No les importa. El aceite, como la leche y otros productos básicos se utilizan como productos ‘tractor’. Una vez que seducido por la oferta ingresas en sus dominios raro será que no compres nada más. Quizás son unas semanas, quizás sólo en algunos territorios, pero durante ese espacio de tiempo, con las dificultades por las que pasan los pequeños comercios o las pequeñas cooperativas que envasan su propio aceite, tal competencia puede significar su desaparición. Uno menos con quien competir.
Y mientras, en estas guerras de precios, los productores y productoras de verdad, con olivos y sudor, sucumben también. En los últimos tres años se les está comprado el kilo de aceite por debajo de sus costes. Los costes medios de producción en cultivos tradicionales son de 2.4€/kg de aceite y a día de hoy se paga a 1.81€/kilo.
¿Quieren dedicarse al campo?

domingo, 18 de abril de 2010

Manifestación 17 abril Madrid. NO QUEREMOS TRANSGENICOS

A la espera de que los compañeros que fueron a la Manifestación puedan contar algo más directo del acto, os pongo un video creado por Greenpeace para ir abriendo boca.

sábado, 17 de abril de 2010

Los transgénicos NO son la solución al cambio climático




Cambio climático

El cambio climático producirá fuertes impactos en la agricultura. El incremento en la frecuencia de las sequías e inundaciones afectará la producción local negativamente, especialmente entre las poblaciones que viven en modelos productivos de subsistencia. Frente a esto, las empresas biotecnológicas, se aprestan a hacer propuestas que, lejos de enfrentar el cambio climático, lo que harán es incrementar sus ganancias y sus áreas de acción.

Red por una América Latina Libre de Transgénicos

DOCUMENTO DE POSICIÓN

LOS TRANSGÉNICOS NO SON LA SOLUCIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO


Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra

Cochabamba - Bolivia

El cambio climático producirá fuertes impactos en la agricultura. Aunque algunos problemas climáticos como las sequías e inundaciones no son nuevos, no hay duda que el calentamiento global aumentará su frecuencia y magnitud. Ciertas partes del mundo sufrirán efectos más graves que otras, especialmente las zonas semiáridas. En las regiones tropicales y con sequía estacional, podría haber reducción en la productividad de los cultivos. El incremento en la frecuencia de las sequías e inundaciones afectará la producción local negativamente, especialmente entre las poblaciones que viven en modelos productivos de subsistencia.

Frente a esto, las empresas biotecnológicas, se aprestan a hacer propuestas que, lejos de enfrentar el cambio climático, lo que harán es incrementar sus ganancias y sus áreas de acción.

Las empresas transnacionales se preparan para lucrar del cambio climático

El cambio climático ha servido de pretexto para retomar el discurso que en el mundo hay mil millones de personas que padecen hambre por lo que es urgente producir más, y para ello es vital adoptar de manera masiva semillas transgénicas.

Este planteamiento sin duda será acogido por varios gobiernos, pero en el se ignoran varios elementos, como los siguientes:

Que el problema no radica en la producción de alimentos, sino en su distribución, pues desde el año 1986 había suficiente comida para alimentar a 6000 millones de personas y desde hace años la producción de alimentos supera a las necesidades mundiales, por eso en algunas regiones del mundo se bota la comida para mantener estables los precios en el mercado mundial

Que hasta el momento, los cultivos transgénicos que se comercializan de manera masiva, han sido desarrollados solo para ser tolerantes al uso de herbicidas y para producir plantas insecticidas, resistentes a ciertas plagas, no para producir más. De hecho estudios realizados por científicos en universidades y centros de investigación de varias partes del mundo demuestran que los transgénicos son menos productivos que los cultivos convencionales.

Que sólo cuatro cultivos transgénicos han logrado ser comercializados y principalmente están destinados para la alimentación animal. Esto es fatal desde el punto de vista energético, pues en promedio se necesita 700 calorías de grano para producir 100 calorías de carne. Por lo tanto, producir maíz o soya para alimentación animal acelera el cambio climático.

Que los cultivos transgénicos están diseñados para una agricultura industrial a gran escala, altamente demandante de insumos en base de petróleo (como fertilizantes, plaguicidas y mecanización), y por lo tanto es un modelo que genera gases de efecto invernadero, acelerando el calentamiento global.

Que en los países de América Latina este tipo de agricultura está destinada a la exportación. Una de las principales fuentes de generación de gases de efecto invernadero es el transporte mundial de alimentos.

Los cultivos transgénicos no solucionan ni calentamiento global ni el problema alimenticio global y local.

Nuevos transgénicos con resistencia a sequías

De cara al cambio climático las empresas biotecnológicas están trabajando en una nueva generación de cultivos transgénicos con tolerancia a cantidades mínimas de agua o con capacidad de desarrollarse en suelos donde antes era imposible implementar cultivos a gran escala.

Esto permitirá la introducción de la agricultura industrial, y a las empresas que las promueven, en áreas que tradicionalmente han sido ocupadas por poblaciones muy tradicionales, como son recolectores de productos del bosque o pastores nómadas.

Estos programas son promovidos con mucha agresividad en el continente africano, pero no se descarta que sean aplicados a las zonas áridas y semi-áridas de América Latina. Entre ellos se incluye un maíz resistente a las sequías –WEMA- (por sus siglas en inglés), llevado a cabo por Monsanto, el CIMMYT y otras organizaciones con fondos de la Fundación Gates. El proyecto viene acompañado con un paquete químico que incluye fertilizantes inorgánicos y agrotóxicos.

Este abordaje ignora que la tolerancia a las sequías un fenómeno complejo, que está controlado por varios genes que trabajan en sinergia con factores ambientales y culturales.

Pero la adopción de este maíz o de otros cultivos transgénicos que podrían desarrollarse, permitirá el ingreso de las empresas biotecnológicas a nuevas zonas, lo que irá de la mano de la pérdida de derechos territoriales de las comunidades que han ocupado tradicionalmente estos territorios.

Este puede ser un primer paso de ocupación del territorio que luego puede ser usado en proyecto inmobiliarios o para la extracción de otros recursos, como el agua subterránea.


Dentro de esta estrategia se incluyen también los proyectos de plantar especies como la Jatropha y la higuerilla para la producción de agrocombustibles, que son implementados de la mano del acaparamiento de vastos territorios en África, Asia y América Latina.

Cuáles son nuestras propuestas

América Latina es la región con mayor agrobiodiversidad del Planeta. En muchas zonas perduran grupos humanos que han domesticado plantas y seleccionado variedades con una gran capacidad de adaptación a las fluctuaciones climáticas, las mismas que forman parte de sistemas productivos que son parte de la sobrevivencia material y cultural de estos pueblos.

Hay muchos pueblos que a lo largo del proceso de la conquista fueron empujados a las zonas más vulnerables, y fueron adaptándose a estas condiciones extremas, produciendo alimentos con mucha esfuerzo.

Por otro lado está la agricultura campesina basada en una rica agrobiodiversidad y en modelos productivos con mucha capacidad de adaptación a las variaciones climáticas. Una forma de producir dirigida a mercados locales o regionales, para la consecución de la soberanía alimentaria.

Mucho podemos aprender de estos pueblos para enfrentar el cambio climático. Es en estas formas de trabajar la tierra y cultivar la biodiversidad donde posiblemente se encuentre la respuestas que pueden no sólo ayudarnos a adaptar al cambio climático, sino a frenar su crecimiento acelerado.

Por lo tanto hacemos un llamado a la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra:

* Declarar al sistema en el que se sustenta y promociona la agricultura transgénica como una causa importante del cambio climático

* Por ello es necesario hacer una reversión programada de los territorios ocupados por cultivos transgénicos hacia una agricultura más compatible con el ambiente y el clima global

* Prohibir la expansión de los cultivos transgénicos a zonas donde aun no han sido introducidos


Artículo extraido de http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/56052
Pincha el enlace y encontrarás más información.

jueves, 11 de marzo de 2010

Hacia una Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos

Alicante estuvo representada por Vicente Bordera de Bio-alacant, Amador de Mercatremol y Mónika González de Terratremol.
Artículo escrito por Esther Vivas

Grupos y redes en defensa de la soberanía alimentaria de distintos territorios del Estado español se reunieron el 19 y 20 de febrero en Vinyols i els Arcs (Tarragona) para avanzar en la construcción de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos. Unas cincuenta personas representantes de colectivos impulsores de esta iniciativa en Castilla y León, Andalucía, Catalunya, Madrid, País Valencià, Castilla-La Mancha, Euskal Herria, Extremadura, Galicia y Asturias se encontraron para debatir acerca de los objetivos y del plan de trabajo a llevar a cabo.

En palabras de Paul Nicholson, del sindicato agrario EHNE y de La Vía Campesina: “La Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos quiere ser un movimiento social. No estamos haciendo una nueva organización ni plataforma. Queremos apoyar las actividades que se dan en lo local, nunca sustituir, y construir una propuesta política de acción entorno a la soberanía alimentaria a medio y a largo plazo”.

El encuentro sirvió para intercambiar experiencias, dotarse de un marco de coordinación y de trabajo estatal, enfatizando la autonomía local, y acordar algunas temáticas clave como la lucha contra los transgénicos o la Política Agraria Común (PAC), entre otros temas, a la vez que se asumieron algunas fechas importantes de movilización como el 17 de abril, jornada internacional de lucha campesina, y un próximo encuentro en invierno del 2010.

Un movimiento desde la base

Desde su lanzamiento a finales del 2008, en el 6º Foro por un Mundo Rural Vivo organizado por Plataforma Rural, se han ido creando, poco a poco y con ritmos distintos, redes y espacios en varios territorios del Estado español con el objetivo de construir esta alianza de “abajo a arriba”. Unos marcos de trabajo que en cada lugar se han dotado de un modelo organizativo propio y han establecido unas prioridades en función de sus realidades locales, aunque hay un elemento común: todos comparten la voluntad de sumar en un mismo espacio a campesinado, grupos de consumo, ecologistas, ONGs, feministas, colectivos de comercio justo, apostando por la creación de “solidaridades” entre el campo y la ciudad y por la construcción de la soberanía alimentaria desde lo local.

Pero, ¿cuáles son las perspectivas de futuro de este proceso? Debemos de señalar que el propio lanzamiento de esta iniciativa es un paso adelante muy importante para consolidar la construcción de redes a favor de la soberanía alimentaria. Asimismo, el peso dado al trabajo y a la coordinación local es fundamental para la consolidación y el arraigo de una iniciativa de estas características, pero sin olvidar la coordinación estatal y la perspectiva global que da el marco de La Vía Campesina.

Otro elemento es la voluntad de crear “movimiento social” apoyando iniciativas ya existentes, como marcos de trabajo e intercambio entre productores y consumidores. Es necesario un movimiento social, amplio y combativo centrado en la movilización a favor de la soberanía alimentaria, en un contexto de crisis alimentaria global y de empobrecimiento del campesinado familiar tradicional, dando un peso específico a las aportaciones feministas, ya que la lucha por la soberanía alimentaria, visto el papel de la mujer en el campo y en el sistema alimentario, requiere de una perspectiva antipatriarcal.

Otro reto es la coordinación tanto territorial, entre los distintos núcleos, como sectorial, entre las redes que participan en la Alianza (ecologistas, comercio justo, mujeres, campesinos, consumidores), estableciendo convergencias con otros movimientos sociales.

Las resistencias a favor de la soberanía alimentaria de los pueblos en el Estado español han empezado a dar sus primeros pasos, pero queda mucho camino, discusiones, debates y aportaciones. El reto no es nada fácil, pero el escenario que plantea el actual contexto político, social, económico, alimentario, medioambiental urge de propuestas de este tipo.

La primera semilla: Nyeleni

Este proceso se enmarca en el llamado internacional de La Vía Campesina a crear redes regionales a favor de la soberanía alimentaria. Esta propuesta surgió del Foro Internacional por la Soberanía Alimentaria, en febrero del 2007 en Malí, con el nombre de Nyeleni, en honor a una campesina maliense. Un foro en el que participaron más de 500 representantes de organizaciones campesinas, pescadores, pastores, consumidores... de más de ochenta países y que fue impulsado por La Vía Campesina, junto con otros movimientos sociales como la Marcha Mundial de Mujeres, el Foro de los Pueblos Pescadores, Amigos de la Tierra, entre otros.


* Esther Vivas es miembro de la Xarxa de Consum Solidari y participa en el proceso de la Alianza por la Soberanía Alimentaria de los Pueblos.

**Artículo publicado en Diagonal, nº 121, http://www.diagonalperiodico.net/Hacia-una-Alianza-por-la-Soberania.html.

*** Más info en: http://www.esthervivas.wordpress.com